Visual merchandising en stands

Lilac Flower

La primera impresión no se repite. Y en una feria, ocurre muy rápido.

Cuando una empresa participa en una feria, dispone de unos pocos segundos para conseguir que un visitante se detenga, se interese y quiera saber más.

Por eso, el diseño del stand tiene una relación directa con el resultado comercial de la participación.

La distribución del espacio, la visibilidad de la marca, la forma de presentar los productos y la ubicación de las zonas de reunión pueden facilitar el contacto con potenciales clientes y hacer que una conversación comercial ocurra de forma natural.

El visual merchandising ayuda a ordenar todo ese proceso.

¿Qué ve el visitante cuando se acerca?

¿Qué entiende de la empresa sin que nadie tenga que explicárselo?

¿Qué producto o servicio encuentra primero?

¿Dónde puede detenerse para hablar?

Son decisiones de diseño, pero también decisiones comerciales.

Un stand bien planteado puede favorecer un mayor flujo de visitantes, mejorar la calidad de las interacciones y facilitar que el equipo comercial aproveche mejor cada oportunidad durante la feria.

Y el trabajo no termina cuando se desmonta el stand.

La experiencia que se lleva el visitante influye en cómo recuerda la marca y en la relación que mantiene con ella después del evento. Una participación ferial tiene más recorrido cuando el espacio ayuda a generar contactos que puedan convertirse en reuniones, propuestas y nuevas oportunidades de negocio.

Por eso, al plantear el diseño de un stand, también hay que preguntarse qué queremos conseguir comercialmente con esos metros cuadrados.

Porque el espacio tiene un coste, por eso lo interesante es que también tenga retorno.

Imagen: Stand en Intergift – 2018